MISTERIO EN LA LAGUNA. CAPÍTULO 54. La Laguna. El inspector Galán había dejado otros casos para meterse a fondo con las pistas de la desaparición de Adela. Todo apuntaba a que había una persona, tal vez de nacionalidad francesa, que andaba por ahí abriendo puertas con facilidad pasmosa, atropellando a religiosos, y haciendo desaparecer a señoras mayores. Revisó otra vez la declaración de la señora Duguesclin de la tarde anterior en la comisaría. Manifestaba, en pocas palabras, que se encontraba en la isla por negocios inmobiliarios –era miembro del consejo de administración de una empresa constructora- y que, de paso, investigaba el paradero de un objeto religioso de “cierto valor”. Esas fueron sus palabras. Ella pensaba que Ariosto podía ayudarla en la búsqueda y por eso había acudido a él. También manifestó que no sabía con exactitud quién podía estar detrás de los allanamientos, pero que recelaba de una secta fundamentalista cristiana sospechosa de haber cometido otros...